domingo 11 de diciembre de 2011

feria del libro de comas 2011

Un buen intento de parte de la Municipalidad de Comas esta primera feria del libro. La pròxima será mucho mejor, comenzando por lA cantidad por expositores y por su programación cultural y por la participAciòn de escuelas, colegios, etc....
No vimos a los poetas y escritores y artistas plàsticos.. Solo unos cuantos apareciero.
_na primera experiencia para los organizadores.

viernes 5 de agosto de 2011

Julio Benavides



VUELO  O  DANZA EN LA NOCHE

                               PARA SANDY

Tal vez pudo llover
pudo ser una noche oscura
como hoy, como mañana
como tantas noches.

Tal vez
pudo oscurecer
sin ser noche y sin agotarme
pero la luna interminable
luz cuando grafico
tristeza en el pecho
te dibujo en la figura de un cerro
tal vez tú estás echada
esperando que yo llegue.

Tantas veces
contando estrellas
tantas veces
respirando, conteniendo el aliento
que yo sé
y estoy seguro
que esta mañana
o el ayer
o este instante
es tu nombre presente en mí 16/05/10 


SOMOS TAN ANTIGUOS Y TAN FUERTES COMO LAS GUERRAS

Despiertos
estaban en medio de la arena
el gran jefe de la tropa
país de los dioses
de la vasta cultura y de toda la mitología
hacia ver su cuerpo broncíneo
listo para el ataque.

Ni Darío el “invencible”
ni el imbatible Jerjes
quebrarán nuestro cuerpo
somos los padres de esta tierra
cogiendo el polvo
soplaban   y decíamos:
“volarán nuestras fuerzas
y no tendremos límites”

Y el duro empeño
de sus bravos soldados
harían que ni el menor
atisbo de miedo
redujese su valentía.
En el suelo
luego de la batalla
se alzó la voz del triunfo. 29/01/10


POR EL CREDO DE UN DIOS

Soy hijo de un padre inigualable
mi padre no tiene réplica
mi Dios es uno solo
para temor de otras proclamas
no hay que temer, no hay que temer.

Mi voz es única
y cuando se repite
es porque despierto, despierto estoy
como cantar de los mares
el rugido de los vientos.

La madre
que tengo me arrulló
porque mis sueños celestes
son tenerla toda la vida.

Cuando repito mi nombre
es largo el eco
y mi apellido
es inmensamente extenso
sobre el planeta
que sigue despertando
a cada segundo
como nuevo brote.

Nada detiene
mi mirada al cielo
y soy sol
que ilumina a todos
más el firmamento
si abrazo a los que me rodean
llueven mis palabras
cuando hablo
y si Dios
me lo permite
seré impulsador eterno
del latido incontenible
de ser obra de su maestría
Dios eterno   01/02/10


EL GRAN SECRETO

No le había contado
su secreto
al espetar sus palabras
solo la miraba  de
pies a cabeza.

Con su vestido de muñeca
sus trenzas a cada lado
el rostro abrillantado
y el cuerpo lindo
sus zapatitos brillosos
él la miraba era
un niño que tenía
el cabello corto
su figura delgada
descansaba en la sombra
del gran árbol
era su casa
esa casa
que los tenía
toda la mañana
atrapando todas las sorpresas.

Se cogían de sus cabellos
al ascender a las ramas
apartaban sus  vestires
al moverse como
niños frenéticos.

Saltaban
entre cuerdas largas
deportes populares
y acuarelas de colores
van y vienen felices.

El secreto lo
iba cargando
primero toda la infancia
luego toda la pubertad
pasando la adolescencia
y cuando joven
ya no se contuvo
le dio un beso
y le dijo te quiero
ello era su gran secreto. 26/10/10











Julio Benavides
El año 2006 fue semifinalista del concurso “SER” con poemas extensos y de variada temática. En marzo del 2008  finalista del concurso “TODO POETICO II” en México. Sus poemas han sido publicados por el Taller de Poesía de San Marcos, la página de Poetas del Mundo, la Casa del Poeta peruano, Estudiantes de San Marcos y ha participado en varios recitales sobre todo en Lima. Con Ediciones Vicio Perpetuo desde el año 2007 publican una plaqueta donde se pone relieve la difusión de nuevos poetas esta publicación se entrega gratuitamente. El año 2009 consiguió estar en una instancia  importante del concurso microrelatos Río Gallegos (Argentina), finalista del concurso de Microrelato Hiperbreve- mes de febrero 2009 y he llegado a instancias  finales del Todo Poético III 2009 (México). Desde octubre del 2008 perteneció a un grupo poético llamado Parnaso Perpetuo con varios recitales en su haber hasta el 2009. En octubre del 2009 sacaron a la luz su muestra poética “Parnaso Poética” por el primer año del grupo. El año 2010 recibió un diploma acreditativa del III concurso  de poesía María Pilar Escalera Martínez  - Rodenas- Teruel- España, Finalista concurso Víctor Pozanco (España) y concurso Ediciones Oblicuas (España).  

sábado 12 de febrero de 2011

Jorge Tirado Gálvez


                     ¡Vi al hombre antes que muera!


             Las moscas formaban ya una grisácea cortina en movimiento, advirtiendo el  trágico final. Exuperancio Pérez, el líder político de izquierda yacía de cúbito dorsal, muerto violentamente en plena calle Desamparados,  sin ojos, sin lengua y sin los testes que le habían sido arrancados de raíz.
─¡Retírense los niños, por favor! ─gritaron los policías de         investigaciones, muy serenos ante la maltrecha acera regada de pólvora.
 ─¡Vi al hombre antes que muera! ─dijo  Justino Paz. Estaba agonizante y cómo gritaba de humanidad, dando lástima, como cuando degollan a una res; tenía su rostro una expresión risueña, sus dientes parecían de caballo y en  la frente grasosa brillaba una cicatriz  igual  a  una  cruz.
            El tuerto  “Z”,  hemipléjico y vendedor de flores, lo cubrió con periódicos desde la cabeza a los pies. Ahora estaba frío y tieso, flotando en un charco de sangre coagulada. Únicamente nos alejó del  tumulto de curiosos, la llovizna del invierno.
 Los debates ideológicos y revuelos políticos estaban a la orden del día entre partidarios de la izquierda y los defensores de las teorías de derecha, y eran la comidilla del día en los diarios y panfletos, en el comentario del pueblo y en la gente de a pie.
─¡Justino Paz, no sé en qué andas! ─me reprendió mamá Gudelia. La comadre no tardará en avisarme; además ─reforzó─, no es necesario que me adelantes nada.  Todavía  no estás en capacidad de entender las cosas. 
 *            *          *
            Al día siguiente arribé con zozobra al lugar de la desgracia. Solo quedaban     unos cuantos pelos e imperceptibles rastros de sangre y me quedé observando como  idiota, junto al cura de la iglesia y el gobernador que  filmaban a otros testigos de la matanza, hasta que el grupo de compañeros me avistó.
─¡Ya es tarde, Justino Paz! ─me jaló el gringo Aparicio, que corría pateando una pelota con dirección a la escuela─. ¿Qué haces aquí?

 *           *            *
               En casa Gudelia zurcía algo nerviosa su fustán, me miró con lágrimas disimuladas a través de sus gruesos anteojos.
 ─¡Justino Paz, a tragar! La sopa se enfría ─dijo enérgica y me percaté  de su rostro compungido. Parecía que ella también seguía pensando en la forma cómo habían  emboscado y liquidado al infortunado sujeto.
              ─¡Qué te pasa, mamita! ¿Por qué está usted tan triste? ¿Tiene algo que ver el muerto con tu morroña?
 ─¡Siéntate y cena tranquilo, hijo! ─Me ordenó la mujer,  secándose las lágrimas─. Sólo me acordaba de un sueño infausto... ─pero ella nunca contó que cuando estaba en gestación el occiso intentó hacerla abortar a  golpes  dejándola  casi muerta,  tirada en el lecho  y sin posibilidades de auxilio.
 Quería confirmar mi extraña obsesión. Y deseaba saber  más sobre  ese líder  de izquierda que intuía que era mi padre quien estaba organizando al pueblo por alguna razón justa.  Hubo un movimiento extraño en casa, los tíos iban y venían con  reservada tribulación. “¿Será algo malo lo que estará  pasando?”  Me importaba poco  la vez que me negó en la corte, y poco que alguna vez de los cabellos arrastrara a mamá a un  cuarto oscuro, queriendo asfixiarla.
 El difunto se defendía con descaro ante el jurado, mostrando un centenar de fotografías de hombres solos, diciendo:
─ ¡Éstos son los maridos  de esta mujer, señor juez! Y a mí me quiere  implicar  en el proceso.
 Perdimos el juicio sobre el reconocimiento de la paternidad y la alimentación del menor.
                     
                                         *        *       *
 Eran tres los dirigentes opositores masacrados y decapitados en lo que iba de la semana. Todo hacía presagiar que se trataba de un secreto  “Grupo paramilitar” del partido que estaba  en el poder municipal. Arremetiendo contra aquellos que le sean un obstáculo para realizar sus mezquinos intereses. Porque en las paredes de las calles aparecían pintas de rechazo al alcalde derechista con letras rojas. ¡Corrupto! ¡Violador! ¡Fuera criminal! Y se sospechaba que era él o sus secuaces los autores intelectuales de los horrendos crímenes.
         ─”¡Malditos hijos del demonio!” ─grité  mentalmente sin ser oído por nadie.
 Al Exuperancio  Pérez, líder político de izquierda, dicen que  lo enterraron en las  afueras de la ciudad, en un nicho humilde, para indigentes.  Se supo por un pequeño y casi inadvertido periódico local que el forense en uno de los  acápites del parte escribió que el difunto no dejaba fortuna ni mujer ni hijos presentes en el momento de su funeral.

                                     *          *          *
   ─¡Justino Paz!, ¡Justino Paz! ─Entonces escuché que me llamaban con voz de ultratumba, y temblé de pavor  en la sala  donde  resolvía el curso de “ lógica elemental”, era de noche y advertí  por la ventana que mi padre, a quien nunca reconocí, me hacía señales y como autómata le abrí la puerta. ¿Era un alma en pena?
La abuela que leía el primer tomo de la Historia universal, a media luz, en el fondo de su habitación, se percató de mi involuntariedad.  “¿Qué le pasa, muchachito?”, se asustó.                     
─¡Justino Paz está con fiebre! ─avisó a  Gudelia y  ambas se pusieron a rezar. Ya echado en la cama, con timolina en la frente y un  racimo de uvas negras, sollozó.
    
*           *           *
  ─ ¿Una bala le  había perforado el pómulo derecho, y otra  el corazón? ─fue lo último que dijo la comadre. Además lo habían degollado como a un  caballo de campo, sin piedad, y,  entre sus pertenencias se le encontró un Plan Estratégico para  la toma del Poder, y una hermosa carta de amor al bello sexo sin destinatario.
 Fueron dos los encapuchados que a bordo de un Volswagen gris le habían disparado cinco balazos a quemarropa, y enseguida las mujeres bajaron a la carrera con un cuchillo en la mano y, luego, violentamente le cortaron la lengua, el hígado y con odio le extirparon los ojos. Después, otro le cercenó la cabeza con un serrucho, y fugaron al instante.

         *          *        *
             ─¿Será un buen escarmiento este macabro y espeluznante ajuste de cuentas? ─Preguntó dubitativo, el Teniente de la Policía de Investigaciones, quien  conformaba el grupo de Elite especialmente creado para tratar de descubrir los casos más complicados tanto como a los misteriosos  homicidas.     
          ─¡Todavía no sé cómo entender el caso! ─ Respondió el Sargento fortachón, limpiando su viejo revolver  Weson calibre 38. Pero lo que se sabe es que eran abiertos rivales políticos y enemigos a la vez, el uno izquierdista y el otro derechista.
          Se rumoreaba que Exuperancio  Pérez, en su calidad de dirigente vecinal, iba a denunciar  al burgomaestre  por violación a una menor con retardo mental, nepotismo y malversación de fondos municipales. Y era su deber y obligación moral investigarlo públicamente, sobre todo ahora que se acercaban las elecciones.

     *          *         *             
─¿Y dónde estará  el sobrino del alcalde que dicen que cometió el asesinato? ─Preguntó una vecina  negra al párroco en la bodega del chino Fu de la calle Desamparados.
             ─¡No se sabe aún, pero era su hombre de seguridad! Ojos y oídos. Pura chismosería barata, porque un hombre  justo y sabio según los preceptos de Dios, no se mete en felonías  ─respondió.
 ─A decir verdad, un mediocre, que se comerá 20 años de cárcel, si antes no se escapa a la montaña como una rata inmunda o se lo traga la tierra ─reflexionó la matrona con un paquete de recado en la  zarpa.
  ─¿Tanto daño parece cometer la mafia política y todo por culpa del maldito dinero? ─comentó un antiguo escribano que escuchaba atento, de  barbas  blancas y con un bastón de pata de cabra bañado en oro. En mi juventud  nos agarrábamos a puño limpio y a trompadas, uno contra uno. Lo de ahora es pura cobardía. ¡Matonería salvaje! ¡Cualquier imbécil aprieta un gatillo! y todavía se ensañan cuando el indefenso yace moribundo seccionándolo y dinamitando su cuerpo para borrar las evidencias del delito.

                                   *           *           *
 ─Exuperancio Pérez, el líder político de izquierda, deja viuda y huérfano a un tal Justino Paz, aunque no consta en el parte policial ─dijo el gobernador consternado aún por el asesinato.
            ─¡Pero es un hijo negado! ─Recordó el boticario del pueblo metiendo su boca de tabaco, despidiéndose ya  desde el viejo reloj comunal.
                                          *           *             *

─¿Quién era mi padre y por qué pienso  tanto en el cadáver descuartizado? ─preguntó intrigado  el niño  Justino Paz.
─Él  ya es difunto desde hace tiempo –respondió la madre Gudelia. Está en el cielo con Diosito y desde allí nos cuida y protege siempre.
─¿No era el tan publicitado mártir del viernes? ─Gritó  lloroso.
─¿Cómo se te ocurre semejante disparate? ─dijo la joven mujer. Tu padre era un gran político valiente  y honesto. Recién eres un nene para explicarte; cuando seas mayor de edad te contaré toda la verdad.
           Justino Paz la miró a los ojos, tétrico y apesadumbrado.
                                                                                          
                             
                                                                   (2001)




lunes 1 de septiembre de 2008

Raúl Jurado Párraga

El maestro Luis Jaime Cisneros con Raúl Jurado Párraga


Raúl Jurado Párraga (Jauja 1962), realizó estudios de literatura en la Universidad Nacional de Educación La Cantuta,donde actualmente ejerce la docencia universitaria. Ha publicado: El sol partido de los sueños (Lluvia Editores), Poesía del 70 (Antología y notas). Además de poseer varios trabajos inéditos y próximos a publicarse





GRILLOS DE VERANO

En tanto, mi boca
se detenga en el filo
de tus brillantes y rugosos pliegues
los grillos cantarán
canciones de primavera.
Ahora la noche
es una mano
que recorre sabiamente
la boca de tu cuerpo
mientras mi ardiente
sello se imprime en tus muslos
para encender capullos
y ramas puras en tus cabellos.
En tanto, tu boca
inunde de saliva mi boca
los grillos cantarán
canciones de verano.
Ahora voy quitándote
las últimas nubes de tu cuerpo.

El árbol se queda desnudo
y la rama se hace grande
tu ventana se hace vasta
como las barbas del mar en el espejo
transparente de rnis venas.
En el barro
llegan a estamparse los grillos
y las marcas pequeñas
de dos amantes
que han paseado
sus dedos y sudores
por el filo del goce que beatifica.
Ahora en humedad de sus cuerpos
la electricidad mueve temblores
en tanto, los grillos cantan
la luz de las pasiones.
El barro ahí, los grillos ahí,
luego un cántaro
cocido en el fuego
del abrazo

donde duerme la araña cansada
que alimentó mis ojos.
Ahora veo tu lengua
clavada en mi cuello.
El cuarto es el cielo
que se abre
cuando amoldo tu cuerpo cansado
en el barro de mis deseos
mientras los grillos cantan
canciones de arco iris.

Raúl Jurado Párraga

Juan Benavente


Poeta y narrador Juan Benavente en los Viernes literarios.


GRIS

la inocua gola cae sin llamarla
se ha deslizado como si fuera
la insípida voz astilla la huella fatal
de las miradas propias que soslayan
bajo el dominio de la sombra de la suerte
de aquella que no viene sin alejarse
alcanza sutil la voz del trino y la gloria
pues cimenta brioso el sendero angosto
trae y lleva desde mil años a mil años más
a sabiendas del fin aunque se pueda negar
frente a los inflemos creados por el hombre
de norte a sur de sur a norte es oeste





XXXIII

vibra en el inicio de su primer amor
todo eso era una noche de ambigüedades
de contusiones disueltas bajo el yunque
cuando los ojos allanaron el panorama
del valle tan verde como una esperanza
que sólo queda en el mundo terrígeno
una señal vaga sostenida en el oscurantismo
sobre todo cuyo atisbo en el orbe dura poco
casi nada nada de nada sólo la invitación
al destino de una tácita partida de ajedrez
pareciera darse en cada movimiento de una pieza
y sólo es el sufrimiento entre la vida y la muerte.

1999.
SUEÑO ETERNO

En la ciudad, un niño como tantos, deseaba dormir en alguna casa. Caminaba, lánguidamente caminaba, cuando vio iluminado por sus cuatro costados el monumento de la plaza en esa fría y oscura noche de invierno. Observó con inusitada sorpresa que a cada reflector le habían construido una pequeña caseta para protegerlos. A partir de esa noche anheló ser un reflector… y se fue pensando en ello.

Como siempre pasaba por ese lugar. Una noche pudo observar que una de las casetitas no emitía la intensa luz que acariciaba desde la superficie al gallardo y a su caballo de bronce y ante la ausencia del reflector, entusiasmado pensó haber encontrado su hogar; aun no importándole, sólo por esa noche o tal vez más. Con disimulo, cual leopardo esperó pacientemente el instante que consideró propicio. Sin que nadie pudiera verlo, ligerito se introdujo a pesar de la multitud amorfa de porcelana, caterva en plan de vaivén.

Al día siguiente su sueño proclamó el olvido, no despertó… y no despertó más. El encargado de colocar el potente foco, se percató del cuerpecito inerte y helado del infante.

Finalmente, sólo una lápida sintetizó su fugaz existencia de latente sufrimiento. Inevitablemente electrocutado, sin casa, sin comida, sin familia hasta… sin nombre; quedose aferrado a su sueño. Un colega de su generación lo reconoció, no más allá de “Petiso”.
Lima, Dic. 1985

EL NIÑO QUE SE OLVIDÓ DE JUGAR


Con tanta ilusión, Pedrito viajó para conocer a su primito.

- ¡Jugaremos bastante! ¡Ya verán! – Dijo a sus padres con excelso entusiasmo. Ellos habían decidido llevarlo a la capital con la idea de hacerlo sociable porque sólo con los animalitos de la hacienda se crió.

Al llegar a la capital, su asombro fue extremo, sus ojitos se redondearon de admiración al ver los edificios, la cantidad incontenible de personas y carros jamás soñados por él.

Ya en la casa del familiar, compartían alegremente el acontecimiento, ocasionado por la grata e inesperada visita.

El saludo entre ellos fue muy efusivo. Las lágrimas conjugaron el abrazo comparado sólo con una melodía sideral. Tal como acordaron, Pedrito se quedaría para pasar sus vacaciones. La niña de los ojos de Pedrito, jugueteaba al compás de una dulce y parsimoniosa danza. Abruptamente interrumpió:

- ¡Luchito!

Al no encontrar eco a su llamado, con mayor fuerza gritó.

- ¡Primo!

Los ojos adultos apuntaron simultáneamente a la delicada figura del infante.

- Está en su cuarto… - Su padre señaló la puerta, cerca del baño.

Corrió multiplicando sus pasos contra el tiempo y la distancia. Lo hizo tan veloz que al final estrelló cuerpecito contra la puerta. Inmediatamente, inerme tomó su lugar esperando que saliera por el ruido producido; sin embargo al ver la carencia de asomo creyó por un instante la ausencia de Luchito. Miró al lugar donde estaba su padre y sus tíos, invadidos en la amenidad de su propia conversación ya sentados en los sillones de la sala. Levantó la mano, tocó la puerta y nada. Manipuló el mango de la chapa e ingresó. Vio a Luchito y le causó una inmensa alegría porque seguro ya jugaría, cantaría, bailaría, saltaría y todo con él.

-¡Luchito!

Lánguidamente Luchito, lo miró y haciéndole señas le indicó sentarse y guardar silencio.

Mirándolo con extrañeza obedeció y ubicó la mirada ante el aparato del que tanto escuchó hablar; pero que extrañamente no le llamó la atención desde un primer momento a pesar de la novedad porque pensaba que lo primero era lo primero: ¡jugar! De inmediato sus ojos se maravillaron y sintió ser capturado con mucha facilidad, inmóvil y con el ligero movimiento de sus ojos negros para arriba, abajo, al costado de ambos lados aplomó su concentración para entender las imágenes, cuyos violentos movimientos apretujados se permitían a cada instante por segundo.

Una, dos, tres… horas, la función continuó. Sintió en sus manos algo ligeramente caliente, al bajar con rapidez la mirada encontró el plato de comida, consumió poco a poco sin saborear y sin terminar lo dejó en el piso al lado del cojín donde encontrábase postrado con el fin de seguir con sumo interés la secuencia del quinto programa con su respectiva tanda de comerciales que le imponía la adquisición de diversos productos para vivir feliz. Ropa fina, juguete sofisticado, gaseosa, cerveza, whisky, cigarro, artefacto, auto, chalet, lotería, etc. En un marco de voluptuosas damas que invitaban así para ser considerada una persona “decente”.

El último programa les dio las buenas noches, el aparato dejó de funcionar y recién se saludaron, intentaron conversar algo más, pero el sueño los venció y se fueron casi a rastras a sus respectivas camas. Pedrito ni se había percatado del momento cuando le prepararon la cama.

Retornando un poco a la idea original, antes de un alegre bullicio, era más el diálogo y situaciones particulares de los mayores. Al poco rato, Pedrito se dio cuenta que no regresaba Luchito, se levantó sin terminar el desayuno. “No puede ser que se haya ido a jugar sin mí”. – pensó y saltó del banco para ir al patio y no estaba, fue a la sala y no estaba, salió a la calle, tampoco y murmuró:
- Qué raro. ¿Adónde se habrá metido?

Se sentía apenado porque no le dijo, dónde jugarían ese día.

Retornó a su cuarto para sacar su quena y ponerse a tocar como hacía en la hacienda, cuando deleitaba a los animalitos con sus dulces melodías.

Cuando empujó la puerta, quedose paralizado al ver que en la misma forma de ayer encontró a Luis frente al aparato, intentó decirle algo; pero al dejar que su mirada fuera en dirección de la pantalla, sintió su cuerpo, abandonarse sobre el mismo cojín. Pasaron las horas, ni cuenta se dio el haber almorzado y cenado. Otra vez ya encontrábase camino a la cama.

Igual que ayer, murmuró –cuándo jugaré… - un hilillo de lágrima resbaló por su mejilla al mismo tiempo que fruncía la mirada al televisor.

Esa noche soñó Pedrito que junto a Luchito se encontraban en al barriga del televisor. Este aparato había cobrado vida, saltaba alegre y gritaba a viva voz:

- ¡Vencí! ¡Viva! ¡Me los comí! ¡No podrán con migo! ¡¡Hurra!!

Johnny Barbieri


Johnny Barbieri
Lima en 1966.

Estudió Lengua y Literatura en la Universidad Nacional Federico Villarreal, donde en 1990 inició, con un grupo de amigos, la aventura poética de «Noble Katerba». También estudió Sociología en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, integrando en 1995 «La Mano Anarka», un grupo de resistencia contra la dictadura y la intervención universitaria. Es autor de poemarios como: Branda y la Mesón de los Pandos (1993), El Libro Azul (1996), MAKA (1999), Jugando a ser Dios (2000), Carne de mi carne (2002), La Virgen Negra (2003), y Viajando a Nairobi (2003), con el que se hizo acreedor del premio de poesía Horacio, de la Derrama Magisterial, el año 2003. Actualmente estudia la Maestría en Literatura Peruana y Latinoamericana en la UNMSM.

http://johnnybarbieri.blogspot.com

Antología mínima de YO ES OTRO (2007)

de Johnny Barbieri

SEGUNDA MUERTE DE MARÍA[1]

40 AÑOS DESPUÉS

María volvió a besar los muros de sus calles intransitables

andar a pie confundida por las luces de los anuncios comerciales

llamar a Isaías por su nombre

aunque ya no haya ningún perro

que responda con sus ladridos ensordecedores

sólo una misma imagen dando vueltas en la habitación

ocultándose en un rincón del cuarto

María seguía siendo fea

y yo seguía clavado a su belleza intangible

acariciando su cuerpo infinito sus cabellos ondeados

sus manos que hacían los espacios perfectos

pero su edad se volvió una gran sombra

sus tardes se ataron a sus lágrimas

dentro de una pequeña cabaña solitaria

sola con mi recuerdo

y su inocencia perdida una noche de otoño

María se desnudaba ignorando las miradas del mundo

su cuerpo puro y cálido

su olor indeleble

y toda su tristeza áurea

permanecía intacta en mi memoria

en la imagen que dibujaban las cortinas

bajo este mar de sombras

La botella de leche en el mismo rincón

Isaías temblando solitario en una esquina

mi hijo envuelto en una sábana blanca

estaban allí

en ese silencio de la noche

en ese aullido de la soledad que lo abrazaba todo

María estaba muerta

mi hijo heredó su perfume

su gran melancolía

su perro miserable

yo la abracé llorando

pero su aliento de pobre no pudo más

ella murió

y yo morí con ella

Una noche como estaMaría estaba de pie

pegado a la pared de la habitación

y sus calles inhabitables andaban por el cuarto

punzando aquellos años de felicidad

golpeando a la puerta que había decidido

no abrirla para que no huya Isaías

y su olor no se desvanezca con el olor de la mañana

y su recuerdo continúe grabado en los viejos papeles

Mi niño alcanzó los planetas

jugó con las estrellas

y escapó por la ventana

María instantáneamente

tomó su cuerpo

agarró su ropa

abrió la puerta y se alejó presurosa sin mirar para atrás

El cielo cayó a mis brazos

los años me hicieron viejo como un viejo árbol

y mi perro murió en su rincón de siempre

Hace años que ya la casa no es la misma

mi niño cuelga del cielo

y María está pintada en la pared de la habitación

con sus cabellos ondeados

su cuerpo infinito

y su tristeza áurea y definitiva como la mía.

[1] Segunda muerte de María, poema publicado en el poemario MAKA (Ediciones Noble Katerba, Lima, 1999) en base al poema Primera muerte de María de Jorge Eduardo Eielson.

COLORETES (Fragmento)*
Johnny Barbieri


Él le reprochó haberla dejado, mientras ella no pudo mirarle a los ojos, él quiso abofetearla, ella volteó la cabeza y miró hacia unas rocas, él la tomó del brazo y descargó con palabras toda su ira, ella lo dejó hablar, luego sin poder ver sus ojos le dijo que no había insignificado nada para ella. Ban -me dijeron- contó que ella rió casi a carcajadas y se burlaba en presencia del otro hombre. Eso lo mató. La tristeza le produjo una fuerte depresión, la depresión lo impulsó a beber, el alcohol le hizo recordarla como recuerdan los machos a sus hembras, no pudo soportarlo y entonces se mató. Se colgó como alguna vez colgó sus cuadros, esos sueños en aquella escuela para soñadores, recuerdo aquel reloj de pared que me regaló, yo lo colgué, recuerdo la corbata azul que le regalé y que nunca se puso, él lo dejó colgado en la percha. Yo no estuve con él y eso lo estoy sufriendo hasta hoy colgado de estas penas.Ahora ya todos pueden saber a quien corresponden estos espectros que como auroras boreales están iluminando mis oleos, esta solidez de las formas están llenas de él, esta proyección de líneas están llenas de él, esta concreción de cromatismos como la noche que está cubriendo cada rincón con sus tonos oscuros están cargados de él. Yo sólo intenté pintar los diálogos que alguna vez tuvimos en el cuarto frente a cada una de nuestras angustias. Yo sólo busqué pintar el poco de amor que en una pensión de Lima me ofreció con sus dos manos abiertas tratando cuidadosamente de no derramar ni un poquito, como aquella copa llena de vino que solía ofrecerme para curar mis angustias. Yo sólo quise pintar sus ojos cargados de tanto amor para mí; pero sólo logré estas pinturas, plausibles para todos, pero pura autodestrucción para mí, como fue la vida de Banchi. Ahora que estoy muriendo quiero que eso quede muy claro. Mi arte fue el producto de mi más extrema desesperación, de mi más angustiante vacío…tengo ganas de comer una tarta de queso con mermelada, hace frío, René, cierra esas ventanas.
*Cuento finalista en la XIV bienal de cuento "Premio Copé 2006"